Dejadme que lo disfrute un rato

Dejadme que lo disfrute un rato aunque no valga para nada. Porque en la vida tenemos que aprender de las cosas pequeñas. Esas que siempre decimos que tanto valen, y que sin embargo las dejamos escapar sin guardar su esencia. Esos pequeños gestos que engrandecen a las personas. 

Disfrutar un rato de la paz. Del silencio.

Es muy difícil poder disfrutar de eso rodeado de más de cien personas, y aun así, lo estoy consiguiendo así que vamos a disfrutarlo mientras podamos. Un resquicio en mi cabeza en el que puedo sentir que no siento y pensar que no pienso.

Son solo unos segundos, pero en esos segundos el mundo y yo somos una armonía perfectamente concordante. Un baile en pareja. Un latido.

Pero los segundos se van. Y la paz. Y el silencio. Y encima de mi mesa veo que me ha caído uno de los temas que no me había estudiado.

Un comentario en “Dejadme que lo disfrute un rato

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