Ya verás como al final no nos echan

―Ya verás como al final no nos echan de menos. Si ellos están a lo suyo, mírales. Si es que se van a ahogar. Además, que tampoco me apetece ver como están todo el día dándose besos, que son muy empalagosos. Que para un día que mis padres me dejan salir hasta un poco másSigue leyendo “Ya verás como al final no nos echan”

Bajé a probar suerte

Bajé a probar suerte con mis números favoritos. Era la primera vez que pisaba la calle después de tanto tiempo. Tenía muchas ganas, pero también mucho miedo.  La decisión no fue muy complicada. Debajo de una alfombra había aparecido la moneda de la suerte. Eso tenía que ser una señal. Lo justo para una apuestaSigue leyendo “Bajé a probar suerte”

Al final se me olvidaron allí colgadas

Al final se me olvidaron allí colgadas en lo alto de un árbol que hacía las veces de escondite. El árbol que me permitía verlo todo desde donde hay que ver las cosas. Desde arriba, con perspectiva. Fuera de la primera persona. Donde se puede observar cómo va pasando todo hasta que por fin juntasSigue leyendo “Al final se me olvidaron allí colgadas”

En el péndulo de un reloj

En el péndulo de un reloj dejé todas mis ideas colgando.  Para que fuesen y, para que al llegar, supiesen volver. Para que se oreen, algo necesario hasta para el mejor de los vinos.  Para que aprendiesen la importancia de andar el camino.  Para que se les quitase de la cabeza la idea de queSigue leyendo “En el péndulo de un reloj”

Parece que nunca aprendo

Parece que nunca aprendo a guardarme para mí los pareceres que se me vienen a la cabeza. No es menester el querer importunar a cuantos no se ven en el reflejo de mis juicios. Herir no pretendo. Tan solo busco que la experiencia de este curtido anciano sea de alguna utilidad.  El discurrir de losSigue leyendo “Parece que nunca aprendo”

Creo que es momento de dejar de engañarme

Creo que es momento de dejar de engañarme con cuentos chinos. Al fin y al cabo, tengo muy claro lo que realmente pienso, aunque pocas veces lo exprese. Muchas veces es más sencillo escribirlo que soltarlo a voz en grito.  Supongo que cuando uno hace el ejercicio de escribir, es capaz de dedicarle un pocoSigue leyendo “Creo que es momento de dejar de engañarme”

A él no le queda nada más por ofrecer

A él no le queda nada más por ofrecer y eso es algo que tengo que saber agradecer.  Siempre expectante y dispuesto, algo que no casa muy bien con la presencia de mi cuerpo, pero no de mi alma. Él siempre está a mi lado preocupado por mis preocupaciones. Yo mientras tanto disimulo que tambiénSigue leyendo “A él no le queda nada más por ofrecer”

Cuando, por fin, su mejor obra ha sido reconocida

Cuando, por fin, su mejor obra ha sido reconocida. No me lo puedo creer.  Tantas horas, tanto trabajo, tanta dedicación. El sufrimiento que hay detrás de tantas puertas que se cierran antes de dar una primera oportunidad.  La cantidad de recursos que fue agotando para ir dando a luz pedacitos de sí mismo. Nos fueSigue leyendo “Cuando, por fin, su mejor obra ha sido reconocida”

Que mi padre estuviese presente en la entrevista

Que mi padre estuviese presente en la entrevista era de lo más normal. Él es muy consciente de que se trata de mi vida, y tengo la suerte de tener un padre que sabe cuál es su lugar.  Siempre ha sabido quedarse en segundo plano esperando a que me diese el tortazo yo solo, paraSigue leyendo “Que mi padre estuviese presente en la entrevista”